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  • Redacción.

Adiós al cometa diablo


El cometa 12P/Pons-Brooks alcanzará su máximo acercamiento al Sol el 21 de abril. Aún es visible estos días entre la luz difusa del atardecer, pero a continuación desaparecerá de nuestra vista hasta su próxima visita dentro de 71 años.


34 KILÓMETROS

De los numerosos cometas que nos visitan, tan solo unos pocos alcanzan un brillo suficiente como para ser observables a simple vista. Estos días hemos recibido a un cometa, llamado 12P/Pons-Brooks que ha despertado mucha expectación, aunque para su observación hace falta un cielo bien oscuro y un poco de pericia.


El término 12P en el nombre indica que fue el duodécimo cometa periódico descubierto en el firmamento, y la designación Pons-Brooks rinde homenaje a sus descubridores, los astrónomos Jean-Louis Pons y William Robert Brooks que lo identificaron durante sus visitas de los años 1812 y 1883, respectivamente. El cometa, en muchos aspectos similar al Halley, tiene unos 34 kilómetros de tamaño y describe una órbita elíptica de 71,3 años de periodo (el Halley tiene unos 15 kilómetros y su periodo es de 76 años).


Cuando el Pons-Brooks está en su punto más lejano del Sol se encuentra 34 veces más distante que la distancia Tierra-Sol. Y cuando se nos acerca, penetra en la región en la que se encuentran los planetas rocosos y su proximidad al Sol hace que, al evaporarse parte de su material helado, se formen su vistosa coma y su larga cola.


DOS CUERNOS

Durante esta visita, el 12P ha recibido popularmente el nombre de "cometa diablo". Esto ha sido debido al aspecto que adquirió en julio de 2023, cuando después de una gran explosión, el brillo del cometa se multiplicó por 100 y la coma adquirió una forma que recordaba a dos grandes cuernos.


Desde entonces ha habido otras explosiones, aunque ya no tan violentas. Son estallidos ocasionados por la sublimación (paso de fase sólida a gaseosa) de grandes masas de hielo que se encuentran en el interior del cometa. Esto sucede según el cuerpo se va acercando al Sol y la radiación solar incide más y más sobre este gran bloque de roca y hielo que, recordemos, es unas 60 veces más voluminoso que el Everest.


IMÁGENES COMETARIAS

El Pons-Brooks ya nos ha dejado algunas imágenes memorables. Tras las primeras explosiones del segundo semestre de 2023, a principios de 2024 ya había desarrollado una magnífica cola de un par de grados de longitud.


Hacia el 12 de marzo pasó relativamente cerca de la línea de mirada a la galaxia Andrómeda, haciendo así la delicia de los astrofotógrafos, por entonces la cola ya alcanzaba los 5 grados de longitud; justo a este artículo mostramos una preciosa instantánea tomada ese mismo día por el gran especialista en fotografía de cometas Pepe Chambó. La imagen que encabeza este artículo fue tomada, también por Chambó, el día 1 de abril desde su observatorio personal en Vallés (Valencia).


A partir de marzo, el cometa alcanzó un brillo suficiente como para ser observable a simple vista (magnitud en torno a 4,5), pero desgraciadamente su posición en el cielo no ha sido muy favorable para la observación. A finales de marzo y principios de abril, según se ha ido acercando al Sol, tan solo ha sido visible entre los resplandores del atardecer y así seguirá siendo hasta el día 21 de abril, cuando alcance el perihelio (su posición más cercana al Sol). Todavía podremos seguir viéndolo durante unos cuantos días, hasta que desaparezca por debajo de nuestro horizonte para reaparecer en el hemisferio sur.


CÓMO OBSERVARLO

Para la observación del Pons-Brooks en estos días de abril conviene situarse mirando hacia el oeste, en una zona bien despejada de obstáculos, pues el cometa se encuentra a baja elevación.


Siempre será preferible (y puede que imprescindible) utilizar unos prismáticos que nos ayudarán a localizarlo por su aspecto nebular que lo distingue bien de las estrellas. Hacia el 12 de abril, el cometa se encontrará muy cerca de la línea de mirada al brillante Júpiter, lo que facilitará su identificación.


MÁS EN EL MUNDO

A principios de mayo, el cometa será visible desde el hemisferio sur, pero en condiciones difíciles para verlo a simple vista. La mayor aproximación del cometa a la Tierra se producirá el 2 de junio, cuando se encontrará a unos 232 millones de kilómetros de nuestro planeta (1,55 veces la distancia media Tierra-Sol). A partir de entonces, el Pons-Brooks se alejará de nuestra vecindad en su viaje de vuelta a los confines del sistema solar, y no habrá otra ocasión para volver a verlo hasta dentro de 71 años.


**Con información de EL MUNDO

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