top of page
  • Redacción.

Empresa planea convertir rascacielos en baterías de gravedad


Los rascacielos del futuro podrían no solo definir los horizontes urbanos, sino también ser claves en la gestión de energía renovable, gracias a la innovadora colaboración entre SOM y Energy Vault.


En una jugada arquitectónica que roza la ciencia ficción, el renombrado estudio de arquitectura e ingeniería Skidmore, Owings & Merrill (SOM), conocido por el Burj Khalifa en Dubái, se ha asociado con Energy Vault Holdings, una innovadora empresa emergente de almacenamiento de energía, con un ambicioso objetivo: transformar los rascacielos del futuro en enormes sistemas de almacenamiento de energía alimentados por gravedad.


Mientras el mundo avanza hacia una mayor adopción de energías renovables, el desafío del almacenamiento de energía se vuelve cada vez más crítico. Las fuentes de energía solar y eólica no siempre coinciden con los picos de demanda, lo que hace esencial encontrar formas efectivas de almacenar la energía excedente.


Baterías de gravedad: una solución ingeniosa

Las baterías gravitatorias ofrecen una solución a este problema. Este concepto, aunque suene complejo, es bastante sencillo: cuando hay un exceso de energía –procedente de fuentes renovables como la solar o una red eléctrica estándar–, se utiliza para levantar pesos, como agua o arena, creando energía potencial. Cuando aumenta la demanda y disminuye la oferta, esos pesos se dejan caer, impulsando generadores por la fuerza de la gravedad y liberando la energía almacenada.


"La combinación de nuestro trabajo pionero en tecnología de almacenamiento de energía por gravedad con la experiencia y conocimientos de la empresa de ingeniería, diseño y arquitectura más prestigiosa del mundo proporcionará la primera plataforma para acelerar por primera vez la amortización de las emisiones de carbono en la construcción y explotación de edificios", declaró Robert Piconi, consejero delegado de Energy Vault.


¿Los rascacielos del futuro?


Estos rascacielos no serían comunes y corrientes. Están diseñados para alcanzar alturas de hasta 1.000 metros, con estructuras huecas que permiten integrar sistemas de almacenamiento de energía por gravedad (GESS). Estos gigantes no solo prometen ser autosuficientes, sino que también podrían suministrar energía a edificios adyacentes, ofreciendo una posible solución a la intermitencia de las fuentes renovables y reduciendo la dependencia de combustibles fósiles.


Uno de los diseños, conocido como EVu, utiliza un gran peso que se eleva y desciende, mientras que otro modelo, el EVc, propone bombear agua hasta la cima del edificio y dejarla caer para generar energía. Estos métodos recuerdan a las centrales hidroeléctricas de bombeo ya existentes, pero con una vuelta de tuerca futurista que integra la tecnología directamente en la infraestructura urbana.


A pesar de su potencial, estos sistemas enfrentan desafíos prácticos, como la capacidad de soportar el peso adicional, la eficiencia del mantenimiento y la viabilidad económica general. Sin embargo, con talentos como Bill Baker, uno de los creadores del Burj Khalifa, involucrados en el proyecto, hay una esperanza significativa de que estas ideas se concreten.


Energy Vault ya ha demostrado la viabilidad de su tecnología con proyectos como una instalación de 100 megavatios-hora en China y un sistema piloto en Suiza que almacena cinco megavatios de energía. La empresa sigue explorando cómo escalar esta tecnología para satisfacer la creciente demanda de energía renovable.


Solo el tiempo dirá si esta tecnología revolucionaria verá la luz. De ser así, estos rascacielos no solo redefinirían los horizontes urbanos, sino que también jugarían un papel crucial en el almacenamiento y gestión de la energía renovable, capturando la imaginación y el interés del mundo.


**Con Información de DW

コメント


bottom of page