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  • Redacción.

Una niña de seis años muere aplastada en un elevador del IMSS de Playa del Carmen


Una niña de seis años ha muerto aplastada en un elevador del hospital número 18 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Playa del Carmen, Quintana Roo.


El accidente sucedió en la noche de este lunes cuando la pequeña era trasladada de piso para realizarle unos estudios por un aparente caso de dengue. Los reportes preliminares apuntan a que el elevador empezó a subir con las puertas abiertas cuando la camilla en la que era transportada la niña todavía no entraba en su totalidad dentro del montacargas.


Ningún representante del IMSS ha salido a dar la cara después de semejante tragedia. A través de un comunicado, la dependencia ha lamentado lo ocurrido, ha expresado sus condolencias y ha reiterado su acompañamiento integral a la familia de la menor. En ese mismo documento, el instituto de salud ha deslizado que el mantenimiento de los elevadores está a cargo de una empresa externa subcontratada por el IMSS.


La Fiscalía del Estado ha abierto una investigación para esclarecer lo sucedido y fincar responsabilidades. Horas después de los hechos, la Fiscalía ha anunciado que ha detenido a un hombre, cuya identidad y vinculación con los hechos no ha sido revelada.


El IMSS ha señalado en el comunicado que ha hecho público que la menor recibió una atención médica “requerida y adecuada” y que de manera inmediata se dio aviso a las autoridades después del terrible suceso.


No es la primera vez que los hospitales del IMSS aparecen asociados a toda clase de problemas de abastecimiento e instalaciones en condiciones deplorables. Hace unos meses, trabajadores del IMSS del Hospital General de Subzona Nº 33 en San Andrés Tuxtla, Veracruz, captaban con sus celulares cómo quedó inundado por las fuertes lluvias y los pacientes tuvieron que ser trasladados. En abril de este año, el Centro Médico Siglo XXI de Ciudad de México, una de las joyas de la corona del IMSS en el país, también estuvo en el centro de la polémica cuando un grupo de médicos tuvieron que parar una intervención en pleno quirófano porque el techo estaba lleno de una plaga de gusanos que cayeron sobre el paciente al que estaban operando.


**Con información de EL PAÍS

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