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  • Redacción.

¿Qué pasa en nuestra mente cuando imitamos los acentos?


 


 

Todas las lenguas del mundo tienen dialectos que hacen que las personas desarrollen acentos particulares. En diversas investigaciones que han estudiado la mente humana han demostrado que todos imitamos los acentos incluso antes de escuchar hablar a nuestro interlocutor.


Por ejemplo, hay acentos donde el sonido de la “r” es más pronunciada. Algunas personas suelen copiar este tipo de acento cuando hablan con alguien que lo usa, un concepto en lingüística conocido como convergencia.


Explicaciones de por qué imitamos los acentos


Existen una variedad de estudios que buscan la convergencia en características observadas como la estructura de la oración o la imitación de los sonidos del habla. Investigaciones anteriores habían confirmado la existencia de estos cambios temporales en la comunicación interpersonal y el contexto en el que aparecen con mayor frecuencia.


El reciente estudio intentó estudiar otro tipo de convergencia: el que está centrado en cómo la gente espera que suenen sus interlocutores antes de que hayan dicho una palabra.


Las teorías anteriores sobre la convergencia impulsada por las expectativas habían sido en su mayoría anecdóticas. En el actual estudio los investigadores confirmaron que las personas imitan los rasgos de acento que creen que escucharán, incluso antes de haberlos escuchado.


El estudio logró que los investigadores comprendieran cómo las expectativas estaban influyendo en el habla.


En términos generales, la investigación analiza cómo las influencias sociales afectan el lenguaje. Para este trabajo sobre la convergencia, los investigadores esperaban profundizar en cómo la memoria y los factores sociales influyen en los patrones y la variación del habla.


Experimentos con acento sureño


Para llevar a cabo este estudio, los investigadores crearon un experimento en torno a un aspecto particular de un acento del sur de Estados Unidos. Es decir, lo que sucede con la vocal “i” en ciertas palabras.


Los investigadores explican que esta vocal en el acento sureño tiene dos partes. Esto significa que cuando se descompone, suena como ah y ee aplastados. En el habla desplazada del sur, las personas a menudo toman el sonido ee y lo reducen. En lugar de un movimiento fuerte en el transcurso de la vocal, es más débil, suena más como el ah. Las palabras “dime” y “ride”, por ejemplo, a menudo suenan más como “domm” o “rod”.


A esta característica se la conoce como debilitamiento del deslizamiento. Los investigadores dejan en claro que esta característica es un estereotipo asociado con el habla sureña. Es decir, las personas suelen usar esa característica para remarcar el acento sureño. Este fenómeno fue el punto de partida para hacer la investigación.


En el experimento, los investigadores realizaron varios juegos de palabras en los que los participantes comprobaron esta hipótesis. Los investigadores encontraron que los participantes, al escuchar a alguien con acento sureño, cambiaban la forma en que pronunciaban la vocal “i”. No ocurría lo mismo al escuchar a alguien con acento del Medio Oeste.


Los investigadores replicaron el experimento por segunda vez, con resultados similares.


También lo replicaron con diferentes hablantes de diferentes géneros y con diferentes palabras.


Los hallazgos del estudio


Los hallazgos revelaron cuánto influye el subconsciente en cómo habla la gente. La conclusión a la que llegan los científicos es que todos los factores como la persona con la que estamos hablando, la situación, cómo nos sentimos, todos ejercen influencia en nuestro idioma.


Este trabajo revela el poderoso papel que las asociaciones estereotipadas pueden desempeñar en nuestras vidas, incluso en nuestro habla, y ayudarnos a comprender que a veces nuestro lenguaje está moldeado por nuestras expectativas en lugar de la realidad.


** Con información de TekCrispy.

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