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ErnestoCuevas: un siglo de historia, bravura y tradición taurina

Redacción.
hace 14 minutos
5 min de lectura


  • De la histórica tarde de “Muñeco” en la Plaza México a los festejos de Maravillas en Hidalgo y sus novilladas en el coso capitalino, la familia Cuevas celebra cien años de presencia en la tauromaquia mexicana


Enrique Avonce


La historia de la ganadería Ernesto Cuevas es también la historia de una familia que ha dedicado generaciones a la crianza del toro bravo. Fundada en 1926 por Carlos Cuevas Lascuráin, esta casa ganadera alcanzó en 2026 su primer centenario, con una trayectoria que atraviesa distintas épocas de la fiesta brava y conserva episodios memorables en plazas de México.


Sus orígenes se remontan a la Hacienda de los Morales, en una zona que hoy forma parte de Polanco, en la Ciudad de México. Con vacas y sementales de San Mateo como base de sus primeros trabajos, la ganadería comenzó a construir un nombre que, con el paso del tiempo, se extendería a diferentes generaciones y ramas familiares.


Los primeros pasos en los ruedos


El crecimiento de la ganadería tuvo momentos importantes durante las primeras décadas de su historia. El 1 de agosto de 1937 se presentó con una novillada en El Toreo, en la Ciudad de México, con ejemplares para Eduardo Solórzano, Francisco Hidalgo y Gregorio García.


Posteriormente, el 7 de enero de 1940, lidió su primera corrida de toros en el mismo escenario. En aquella ocasión participaron la rejoneadora Conchita Cintrón y los matadores José Ortiz, Fermín Rivera y Ricardo Torres.


Estos acontecimientos marcaron el inicio de una trayectoria que llevaría el hierro a diferentes plazas y lo vincularía con figuras de varias generaciones del toreo mexicano.


“Muñeco”, el toro que hizo historia en la Plaza México


Uno de los capítulos más conocidos de esta casa ganadera ocurrió el 15 de abril de 1951, cuando el matador Luis Procuna enfrentó a “Muñeco”, ejemplar que protagonizó una tarde singular en la Monumental Plaza México.


La faena provocó la petición de indulto por parte del público. Sin embargo, Procuna no escuchó la indicación del juez de plaza y terminó dando muerte al toro de una estocada, dándose así el primer toro indultado en la Plaza México.


El episodio quedó registrado como uno de los pasajes emblemáticos de la historia taurina nacional. La figura de “Muñeco” continúa asociada con la memoria de la ganadería y con una época en la que la relación entre el torero, el toro y el público podía convertir una tarde de toros en un acontecimiento histórico.


Maravillas: triunfos y actividad taurina en Hidalgo


La historia de la Casa Cuevas no se limita al hierro Ernesto Cuevas. Otra de sus ramas, la ganadería Maravillas, también ha dejado antecedentes importantes en plazas hidalguenses y en escenarios de relevancia nacional.


El 18 de diciembre de 1999, Maravillas celebró su primera corrida de toros en Tulancingo, Hidalgo. Se lidiaron seis ejemplares para José Lorenzo Garza, Humberto Flores y Guillermo González “Chilolo”. Los tres matadores consiguieron cortar una oreja, de acuerdo con las reseñas históricas de la ganadería.


Años después, el 29 de septiembre de 2008, la divisa regresó a la actividad taurina en San Miguel Vindhó, donde se lidiaron cuatro toros en un mano a mano entre José de Jesús “El Glison” y Guillermo González “Chilolo”.


En aquella tarde destacó el desempeño de los ejemplares “Aborrecido” y “Don Vale”. El primero permitió a El Glison cortar las dos orejas, mientras que Chilolo obtuvo dos orejas y rabo de “Don Vale”.


La actividad de Maravillas en Hidalgo también incluyó una novillada celebrada el 14 de diciembre de 2008 en Atitalaquia. En ese festejo participaron Juan Pablo Llaguno, Paola San Román, José Antonio Camacho y Sebastián Palomo, quien consiguió cortar las orejas y el rabo al novillo “Platinero”.


Estos festejos muestran la presencia de la ganadería en distintos escenarios del estado y su participación en carteles que dieron espacio tanto a matadores experimentados como a jóvenes que buscaban abrirse camino en la profesión.


Maravillas en la Plaza México: novilladas y nuevos valores


La trayectoria de Maravillas también llegó a la Plaza México, uno de los escenarios más representativos de la tauromaquia nacional.


El 10 de agosto de 2014, durante la cuarta novillada de la Temporada Chica, la ganadería envió un encierro de seis ejemplares con un peso promedio reportado de 381 kilogramos. Los novillos fueron anunciados con los nombres de “Mala Copa”, “Vinatero”, “Marinero”, “Don Grillo”, “Zapatero” y “Tesonero”.


En el cartel figuraron Sebastián Torre, Jaime Ruiz, José María Macías, Jorge Rizo, Pérez de Pauloba y Emiliano Villafuerte. Las crónicas de aquella tarde destacaron el comportamiento de algunos ejemplares durante la lidia y las muestras de reconocimiento del público en el arrastre.


Otro registro relevante corresponde al 4 de octubre de 2019, durante la temporada Soñadores de Gloria, cuando se lidiaron ejemplares de Monte Caldera, Maravillas y Campo Hermoso en la Plaza México.


En aquella novillada, Christian Iván enfrentó un ejemplar de Maravillas y mostró disposición ante un novillo complicado. La tarde también registró una oreja para José María Mendoza y un saludo al tercio para Juan Pedro Llaguno.


Estas actuaciones sitúan a Maravillas dentro de la actividad novilleril de la capital mexicana y permiten reconocer su participación en temporadas orientadas a dar oportunidades a toreros en formación.


Aunque estos registros documentan su presencia en 2014 y 2019, no permiten establecer por sí solos cuál fue la última ocasión en que se lidió el hierro en la Plaza México.


Una familia, distintos hierros y una misma tradición


Tras la muerte de Carlos Cuevas Lascuráin, en 1949, el legado ganadero continuó en manos de sus descendientes. Con el paso de las décadas, la familia reorganizó sus actividades y estableció diferentes hierros.


En 2009 se consolidó la estructura que dio lugar a tres divisas independientes: Ernesto Cuevas, Acapangueo y Maravillas. Aunque comparten una historia familiar, cada hierro cuenta con su propio registro de actuaciones y debe distinguirse al documentar sus encierros, triunfos y presentaciones.


Actualmente, la actividad ganadera está vinculada con la Hacienda El Sauz, en Chapantongo, Hidalgo, donde continúa el trabajo de crianza y selección del toro bravo.


El centenario: cien años de historia taurina


El 27 de junio de 2026, la Casa Cuevas conmemoró su centenario en un acto celebrado en la Asociación Nacional de Matadores de Toros y Novillos. El encuentro reunió a representantes del ámbito taurino para recordar la trayectoria de la familia y los episodios que han marcado su historia.


Durante la celebración se evocó la figura de Carlos Cuevas Lascuráin y se recordó la importancia de “Muñeco”, además de reconocer el recorrido de los tres hierros que integran la Casa Cuevas.


Como parte de los anuncios conmemorativos, se informó sobre la organización de un festejo en Mangas, Hidalgo, previsto para el 30 de octubre de 2026, con participación de Francisco Martínez, Juan Pedro Llaguno y la novillera Elizabeth Moreno. La información difundida vinculó el encierro anunciado con Acapangueo, uno de los hierros de la familia.


La iniciativa también puso sobre la mesa la importancia de abrir espacios a las nuevas generaciones de toreros y mantener la presencia de la ganadería en los carteles taurinos.


Un legado que continúa en el campo y en los ruedos


A cien años de su fundación, la historia de la Casa Cuevas reúne distintos capítulos: los primeros festejos de Ernesto Cuevas en la década de 1930, la tarde de “Muñeco” en 1951, los triunfos de Maravillas en Hidalgo y sus actuaciones en las temporadas novilleriles de la Plaza México.


Cada uno de estos episodios forma parte de un recorrido que ha evolucionado junto con la tauromaquia mexicana y que refleja el trabajo de generaciones dedicadas a la crianza del toro bravo.


El centenario no representa únicamente una cifra. Es una oportunidad para revisar la memoria de una familia ganadera, reconocer las actuaciones que han quedado documentadas y observar cómo sus diferentes hierros han mantenido presencia en plazas y festejos de distintas épocas.


La historia de los Cuevas continúa escribiéndose entre los potreros de Hidalgo y los ruedos del país, con un pasado que tiene en “Muñeco” uno de sus símbolos más reconocibles y con nuevas generaciones llamadas a prolongar una tradición que suma ya un siglo.




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